MAJ2016, SATISFACCIÓN ABSOLUTA!

Hola amigos,

Una vez recuperada del cansancio físico que esta prueba me deja siempre como secuela, me dispongo a contaros como viví mi cuarta vez, la Maratón Alpina de Jarapalos.

Antes de meterme de lleno en mi carrera, donde echaréis de menos a Paqui, le doy públicamente la enhorabuena, pues se presentó con el objetivo claro de hacerlo en 7 horas, y vaya si lo consiguió! No la hicimos juntas esta vez, pero la disfrutamos como siempre.

Y es que mi objetivo este año, aparte de afrontarla con garantías, era otro muy distinto. Tan sólo quería llevar hasta meta a Esther (Vivir en la Pirámide). Y digo llevar, porque aunque es mayorcita 😉 , fuerte y está más que preparada, tiene aún ese punto de terror hacia estas pruebas, de las que no se cree capaz, hasta que cruza el arco de meta.

He de aclarar, que no hubo ningún compromiso en mi decisión. Lo hice absolutamente encantada. Yo la animé a entrenar y a hacer esta carrera, al igual que el ULtra de Sierra Nevada, y se esforzó y tomó tan en serio la preparación, que yo tenía claro desde el principio, que no la dejaba. Si a eso le añadimos, que me confesó que prefería hacerla conmigo que sóla, pues no había duda alguna, la haría con ella de principio a fin. Me daban igual 7 horas, que 8 o 9. El único objetivo y por lo que yo rezaba, era encontrarme bien para poder acompañarla hasta la meta.

Y ahora que todo ha terminado, efectivamente el título de mi crónica no puede ser otro que MAJ2016, SATISFACCIÓN ABSOLUTA! Por dos motivos; el primero y más importante, la alegría que se siente al poder ayudar a alguien a conseguir un sueño, y el segundo, es que encima lo hicimos en mi mejor tiempo 😉

COMENZAMOS

EQUIPO Q
LOS Q, NO ESTÁN TODOS LOS QUE SON, PERO SI SON TODOS LOS QUE ESTÁN. MUY GRANDES.

Este es el equipazo que fuimos a Jarapalos. Echamos mucho de menos a los que no vinieron. El viaje es ya todo un clásico. La Q Furgo capitaneada por Juanjo, nos lleva siempre justo a tiempo, con madrugonaco de por medio (4:00 am, vamos).

La noche de antes, como ya es costumbre, no duermo nada, sí amigos sí, me sigo poniendo nerviosa, no sé por qué pero es así. Y entre eso y que el despertador sonaría a las 4, dormí bien poco la verdad, pero bueno, como siempre y no pasa ná!

Aparcamos, recogemos dorsales, nos preparamos, escuchamos ya el ambiente y nos vamos para el cajón de salida. Hago el típico selfie del momento previo, y nos despedimos.

SELFIE Q SALIDA

Tras desearnos suerte todos para lo que nos venía encima… suena el disparo de salida y avanzamos. Nuestra amiga Julia, de MySwimTeam, está allí para desearnos suerte y como siempre, inmersos en un ambiente formidable, todos los corredores avanzamos para adentrarnos en esas maravillosas montañas, de las que ya no saldremos…en un buen rato!

Paqui se fue en seguida, y Esther y yo comenzamos la subida junto a Miriam, otra compi de piscina, “la maquinita” que comenzó la carrera con mucha cautela, despacito y con buena letra. Con nosotras hasta la primera subida a las antenas, km 10, donde ya comenzó a avanzar delante nuestra y la dejamos de ver. Al final hizo 6:30!

Cuando tan sólo llevábamos unos 3 o 4 kms corriendo, empecé a llenarme de sentimientos positivos, y os cuento por qué. En la salida justo de la semana anterior a la carrera, un pinchazo en el gemelo me lo hizo pasar bastante mal, hasta el punto de tener que irme antes de acabar la ruta. Aunque fui a que nuestra súper Rocío me hiciera descarga con la punción pertinente (cómo duele!), no me había vuelto a probar, e iba con miedo de que aquello, o cualquier otra cosa…, me volviera a fastidiar.

Ahora entenderéis eso de llevar a meta a Esther sin problema…no porque dudara de su capacidad, en absoluto!, si no por miedo a que me ocurriera algo, tuviera que dejarlo, y entonces ella afrontara sóla la carrera. Ese era el motivo de mi preocupación.

Pero cuando las sensaciones son tan buenas desde el primer momento, me vengo arriba. Todo estaba bien, nada dolía, y estaba segura de que así sería hasta el final, donde llegaría tan sólo con los típicos dolores musculares que te puede ocasionar una carrera como ésta. Pero de lesiones, nada de nada monada!

IMG-20161119-WA0013El primer momento de subidón una vez hecha la primera gran subida, es cuando veo a Julia tras el avituallamiento. Justo en el pequeño tramo de asfalto antes de adentrarte en el monte de nuevo. Me dice que vamos muy bien, que acaban de pasar Paqui y Miriam, y nos da todos sus ánimos. Siempre digo, que esto es algo que te da la vida y las alas para continuar, gracias amiga!

El detallito de la falda al revés, con las aberturas en la parte trasera, lo dejaremos para más adelante…pero claro, es lo que tiene vestirse a las 4 de la mañana y tener una compañera de carrera que aunque va detrás tuya, hace de todo menos mirarte el culo, jajaja.

Voy continuamente preguntándole a Esther, qué tal va, ella sólo dice, bien, bien. Las subidas siempre son mi fuerte, y aunque la mayoría allí son muy bestias y se hacen andando (a excepción de los increíbles “pro” a los que da miedito ver correr), es cuando voy adelantando puestos y pasando a algún que otro compañero. Cada vez que pasaba a uno, decía: ” vamos Esther!” y ella contestaba “paso, voy con ella”.

En una ocasión después de pedirle a una chica paso muy educadamente más de diez veces…me dijo Esther que llevaba cascos! Lavin, pensé que quería bloquearnos!

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Paramos en todos los avituallamientos. Yo me hinché de plátanos y naranjas. Y cada dos horas un sobre de agua de mar TOTUM  para hidratarme y evitar calambres. Y bebíamos agua como si no hubiera mañana, y al retomar la carrera el estómago nos pesaba y nos sonaba! Madre mía, no dejas de beber pero cada vez tienes más sed. Me aseguraba de que Esther comiera y bebiera, y en seguida le decía, vamos!

He de admitir, que el papel más difícil lo llevaba ella, pues si a mí en mi primer Jarapalos (los que la conocéis sabéis de su dureza extrema), me están metiendo caña todo el rato y no me dejan parar a tomar un respiro…mando a la porra a cualquiera! Pero en mi defensa diré, que lo hice porque sabía perfectamente que ella podía, y que era capaz de soportar de sobra el ritmo que habíamos marcado. Se portó como una campeona, una tía muy GRANDE, de verdad.

Creo que fue allá por el km 26, después de una de las subidas más jodidas, al menos para mí, y justo antes del avituallamiento de Fuente de la Piedra, cuando vimos a Juanma al comenzar a bajar por el carril. Justo al terminar de subir, mis lumbares me mataban del dolor. Ese momento en el que te incorporas y crees que te vas a partir. Ahí Esther me pidió: “no corras todavía Ñusi, por favor!” Y asentí, caminando un poquito mientras recuperábamos para volver a correr. Fue entonces cuando apareció Juanma, cámara en mano y nos hizo estas fotos donde parecemos estar la mar de contentas. Fue una alegría verlo, y un nuevo subidón para continuar con este maravilloso infierno.

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El km 32, donde comienza ya el final de la agonía, estaba cada vez más cerca. Yo sabía que aún quedaba mucho por sufrir con unas subidas que dejan sin aliento a cualquiera. Esther de repente cogió un palo a modo bastón y se ayudó de él para enfrentarse a estas paredes. Me pidió paciencia y yo la calmé diciéndole que no había prisa. Pasito a pasito, sin mirar hacia arriba y con la mente ya puesta en meta. Le dije: “ya te puedes ir visualizando en ella, eso te animará!” , y subimos y subimos sin parar. En un respiro que nos dio la montaña, me preguntó, que si quedaba mucho, para soltar o no el bastón. Y yo le dije “agárralo!” Entonces la pobre me dijo: “dime hasta donde por favor” Y yo, mirando hacia la copa de los árboles, allá por el cielo…le dije, “hasta allí Esther, hasta allí y se acabó”.

IMG_20161122_172846Pues como una campeona hasta allí que subió, y al encontrarnos exhaustas al fotógrafo que tenía que cambiar de tarjeta para poder volver a hacer fotos, le dijimos que esperábamos, y posamos y todo. Uno que venía atrás dijo, “vaya una pose de corredoras!” Y Esther le dijo, “pero hemos subido o no?”

Bueno, como veis, al final en la foto ni salió nuestra pose, ni sale casi Esther, pues han publicado ésta en la que ella aún miraba hacia el suelo en los últimos pasos de aquella dura subida.

Y es a partir de ahí cuando mis fuerzas ya comienzan a flaquear, lo normal. Mis lumbares después de la última subida y al llegar de nuevo a las antenas, me tienen destrozada. Cada vez me cuesta más correr y comienzo a sufrir. Cada vez me cuesta más tirar del carro, y en momentos pienso que tendrá que ser Esther quien tire de mí hasta la meta. Pero eso lo estará sabiendo ella ahora, porque yo en ningún momento se lo dije. Bastante estaba padeciendo lo suyo, como para que yo la desanimara contándole mis molestias.. Mi obsesión era que Esther viera todo el rato delante de sí, a una Ñusi fuerte que seguía tirando y animando para hacerle el camino un pelín más fácil. Espero haberlo conseguido.

Y es así, tal cual muestran a continuación estas imágenes, como transcurrió nuestra carrera, Esther detrás mía, pero sin perderme de vista. Esforzándose en cada paso en conseguir no separarnos. Todo el mérito es de ella.

YO YOOO

En el km 36 aproximadamente, no aguanté más. Llevaba ya unas horillas agobiada con el temita, paré y me cambié la falda! jajaja… Si llega a haber por ahí un caza momentos escondido…le hubiera dado sin duda LA FOTO de esta edición, vamos. Pero no consentí entrar en meta de aquella guisa, así que todo lo rápido que pude me la cambié! Ya estaba yo contenta y tranquila de nuevo…hombre que llevaba toda la carrera enseñando el trasero!!

Ya de nuevo en aquel repetido carril, que te lleva al último avituallamiento, le dije a Esther, “vamos Onti, trote cochinero”, y al llegar oyó aquello de 6 kms os quedan! Pero lo bueno de conocer bien la carrera, es que ya no te emocionas antes de tiempo, y para que no se viniera abajo mi compañera, le dije, “tranquila, que son muy lentos, poca subida pero una bajada de infierno, y después el asfalto hasta meta…pero chica, alégrate porque aún así, ya la tienes hecha!”

Creo que conseguí que volviera a sonreírme, le di la mano un momento, y juntas continuamos con el final del recorrido. Nos encontramos en seguida a Manuel, uno de nuestros Arapahoes. Iba bastante fastidiado y caminando, y Esther le dijo “te vienes con nosotras sí o sí”. Y él, muy obediente, afrontó la última bajada tras nosotras, charlando, riendo y oyendo ya al speaker de fondo…Salimos al asfalto, y recuerdo decirles “no se para, eh! aquí ya no se para, vamos que estamos al lado!”.

“Esther tía, que vas a hacer un tiempo mu bonico para tu primera vez!”

“No me lo digas, no me lo digas, no lo quiero saber!”

Y tras una vuelta un poco rara, llegamos a la última rotonda, la que te lleva ya directa a la meta. Ya se veía! Ya se oía! Me dejé llevar por la euforia y aceleré el paso sin darme cuenta. De repente paré, miré hacia atrás y esperé para cogerles las manos. Esther ya sí se reía! Esther ya estaba feliz, gritando y casi saltando! Lo había conseguido, lo habíamos logrado!

Su abrazo, el abrazo de Manu dándonos las gracias a las dos por tirar de él los últimos kilómetros, y los aplausos y gritos de los Arapahoes y de Miriam y Julia, fueron el mejor final para esta larga y dura prueba. Gracias Santi por ese vídeo para el recuerdo. SATISFACCIÓN ABSOLUTA!

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Después vimos a Paqui, había logrado su objetivo y estaba la mar de contenta. Tras ella todos nuestros Arapahoes, sus abrazos, su enhorabuena, sus anécdotas, de verdad que eso alivia todo el sufrimiento que hayas podido padecer, son los mejores!

Y he ahí mi primera pregunta…y mi hermano? Se supone que había venido a hacer unos 20 kms, retirarse y esperarnos en meta…Su lesión de rodilla le ha impedido correr durante todos estos meses, pero tenía ilusión de darse “un paseo”, por esta carrera que tanto le gusta. Pues bien, mi hermano, después de haber dicho que se retiraba por precaución, después de haber esperado a que se lo llevaran y cansarse de esperar, después de haberse dado un masaje tumbado en una camilla del avituallamiento….después de todo eso, continuó y llego a meta en tiempo! 8:20h, justo 10 minutos antes de que cerraran el crono! Lo de este hombre…ya os digo yo, que es de estudio. Enhorabuena crack!

Y puesto que ésta ha sido una carrera contada en plural, pues la hemos vivido dos, juntas de principio a final, ahora va la reflexión en lo que a mí se refiere.

No tenía mucha confianza en mí misma en esta ocasión. Hasta el momento, por el “defectillo” que tengo en mi cadera (ya controlado!), cuando más fuerte me he encontrado, me he lesionado, y entonces llega el parón. Esta última vez, fueron más de cuatro meses, y… vuelve a empezar de cero… A coger ritmo y a unirte a un grupo que va muy por delante de tí. Te esfuerzas, te esfuerzas…pero no llegas.

De septiembre aquí, he mejorado, pero tan sólo han podido ser dos meses intensos de preparación. Los anteriores…estaban en blanco en lo que se refiere a correr. La natación con Vane, y mis entrenamientos con Jovi (a las dos les mando un beso y les doy mil gracias), me han mantenido en forma, pero señores, para afrontar Jarapalos hay que correr mucho en montaña (salvo mi hermano 😉 ).

Y a pesar de todo ésto…yo iba a acompañar a Esther. Sentí responsabilidad, no lo voy a negar. Me sentí en ocasiones, sóla, y me explico. Paqui y yo tenemos muchos kms en montaña, ella más que yo, pero casi la misma experiencia en carreras. Afrontar algo tan duro como ésto con ella, me da cierta seguridad. Si yo me vengo abajo…ella tirará. Pero en esta ocasión era yo la que debía mantenerse fuerte, o como pasó en algunos instantes… me hice la fuerte. Porque mi compañera esta vez, no tenía experiencia en esta carrera. Además tenía miedo. Y aunque estaba tan preparada o más que yo para hacerla y terminarla, digamos, por llamarlo de alguna manera, que yo tenía más tablas, más kilómetros de montaña en mis piernas. Y estaba claro cuál era el papel de ambas.

Pero he de decirte Esther, que sin tú saberlo, me has ayudado un montón. Sentir esa responsabilidad hacia tí, me hizo no permitirme el lujo de decaer en ningún momento. Me mantuviste con energías hasta el final. Tú eras mi motivación, y mis piernas se movían con el único objetivo de que volvieras a conseguir un gran sueño. Volver a convencerte, una vez más, de que eres muy capaz y de que sí puedes.

Me has sorprendido muchísimo. Corres con el corazón, dejando en un segundo lugar a tus piernas y cabeza. No dijiste no puedo en ningún momento. Y como te dije llegando a meta, ya tienes un ultra, una maratón de asfalto, y una alpina, así que hija mía, puedes estar más que contenta. Bromeabas diciendo que maldito el día en que me pediste salir a correr conmigo y subir aquellas primeras cuestas….no se si será verdad o no, pero no me cabe duda que gracias a eso, has encontrado el pedazo de tía con más co….nes que llevas dentro. Así que sólo por eso me alegro. Y yo, también me quedo con este momento:

META2

 

Un final redondo. Ambas logramos nuestros propósitos. Pero es que además lo hicimos en 7:07, mi mejor tiempo en esta carrera hasta el momento, y para tí, sin duda, un gran estreno!

Me despido con los datos de mi evolución en Jarapalos:

MAJ 2013: 7:52H

MAJ 2014: 7:35H

MAJ 2015: 7:19H

MAJ 2016: 7:07H

¡CUALQUIERA PUEDE HACERLO!

 

A Charlie y a mis niñas por apoyarme y animarme siempre a hacer ésto que tanto me gusta: CORRER!

A la Organización y voluntarios, como siempre un DIEZ.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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